Una nube que cae del cielo,
un bebé que se levanta
a gatas, un hombre
que los mira. Y les
tiene la mano, les
señala una dirección,
-para que cierren
los ojos-, -para
que emprendan camino-.
Pues a correr
se aprende corriendo
hasta que la nube
asciende, y el bebé
se hace hombre
-con los ojos cerrados-
porque a correr
se aprende soñando.

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